Esta obra habla de la vida. De cómo somos una representación del mundo que nos rodea, del mundo que vivimos y cómo el rosotro y el cuerpo van adquiriendo rasgos y señales que nos hacen únicos y diferentes. Gente real, sin cirugías ni retoques fotográficos; la realidad que se lee en sus rostros, en las expresiones que los hacen reconocibles y que obedecen al resultado de su existencia.